Hay que tener espacio para que entren los demás

Hay que tener espacio para que entren los demás

 

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Paradojas de la vida, para poder crecer hay que vaciarse de uno, si de uno mismo. Es importante preguntarnos, cuanto estoy lleno de mi; de mis cosas, de mis gustos, de mis comodidades, de mi manera de darme, de mis formas de pensar, etc… Es importante ya digo, porque resulta que estamos de manera continua insatisfechos como cuando tenemos pesadez de estomago, es esa sensación de haber comido más de la cuenta y tenemos que tomarnos algún digestivo para aliviar la hartura. Así andamos por la vida, cuando estamos llenos de nosotros, nos hacemos indigestos nos hace estar agrios, feos de cara y de espíritu por el simple motivo de que lo que nos llenan son los demás, los otros, el amor y cuando estamos llenos de nuestro amor , os pregunto y me pregunto ¿cabe el otro? no solo no cabe sino que lo fácil es apartarlo, rechazarlo.

En esta sensación de hartura no me entran  las cosas importantes de la vida, los pequeños actos de entrega en la vida corriente de mi mujer, de mi marido, los pequeños, incluso grandes gestos de amor de mis hijos, las llamadas de atención por sentirse querido de los nuestros, por la única razón de que nuestra botella esta llena. Para poder ver, disfrutar, VIVIR, hay tener espacio para que entren los demás .

3 aptitudes fundamentales para ello:

  1. No etiquetar a los demás. Ni a mi mujer, ni a mi marido , ni a mis hijos, aunque conozca sus posibles reacciones o comportamientos. Al etiquetar al otro, marcamos un YO pienso, yo creo, yo opino, ahí el otro no se puede dar ni desplegarse y mucho menos tiene posibilidades de mejora y de crecimiento. Esta atado, condenado a lo mismo.
  2. Conocer al otro. Esto conlleva tiempo, dedicación, entrega, posponernos. No sirve sin planificar los tiempos que le vamos a dedicar a los demás fundamentalmente a los nuestros, no es valido el tiempo por compartir el mismo techo, o ver la tele juntos, incluso dormir en la misma cama. Eso también lo hacen los que no se aman. ¿Es posible amar al que no conocemos? o solo de vista, de verlo desayunar oírle roncar, irse a trabajar o ir a recogerlos al autobús o al colegio, mientras hablamos por el teléfono o vamos pensando en nuestras cosas, preguntarle que tal las notas o el examen y que tal en clase, darle la cena y un beso y acostarlo leyéndole un cuento… o salimos a tomar algo mientras los dos whastappeamos con el amigo, o contestamos correos porque mañana tengo un día horrible y de lo que al final conseguimos hablar es de gastos, problemas, planes de fin de semana o vacaciones y situaciones varias de los hijos. Quizás conocemos más a nuestro compañero de trabajo…
  3. Comprensión, cariño.  Esto, llegar a ser comprensivos que es parte fundamental de saber amar, para llegar a «meternos en el zapato del otro» es indispensable las dos actitudes anteriores, sino por más que de corazón queramos hacerlo porque es verdad que los queremos, no sale, no se consigue, no se llega a la meta y nos vamos quemando y terminamos incendiando la familia que hemos creado nosotros mismos porque nos ha dado la gana por amor y para amar.

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El amor tiene una forma propia de ser… El alivio para la pesadez es vaciarnos de nuestro yo.

 

 

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