Carta de una mujer enamorada

Carta de una mujer enamorada

Después  de 28 años de matrimonio quiero expresar un pequeño resumen del matrimonio, lo que creo que es la vida de pareja, la vida conyugal. 

Hemos pasado momentos buenos, unico, maravillosos, estupendos, malos, corrientes, deprimentes…

El que diga que los matrimonios felices no tiene etapas muy difíciles, miente, todos tenemos momentos malos, malísimos. La vida tiene ese computo, esas formas de juego y en ciertos momentos te empuja con furia y tambalean todo lo construido con gran fuerza. De repente lo que parecía fuerte y recio, se vuelve frágil y pende de un hilo. ¿Es posible llegar a plantearse una separación en un compacto como el tuyo y el mio, si hace unos años no podíamos vivir el uno sin el otro? La vida te juega malas pasadas, si,  y como en ese momento estemos débiles o despistados… ¡Uf complicado porque duele tanto!

El matrimonio no solo es camino de amor, sino de un amor que llena y completa, que hace que salga lo mejor de ti, te lima, te va dibujando una personalidad cada vez mas depurada, más autentica, por lo que el otro cada día se «engancha», se enamora  más y llega ese; no entiendo la vida sin ti, eres parte fundamental de mi proyecto. Tantas veces, tantas, ponemos el acento en las cosas grandes, que error tan común y cuanto dificulta el caminar al amor.

Después de un tiempo he aprendido a saborear aquello que he leído en muchos libros pero que no terminaba de hacer, quizás no me paraba o no veía el valor, no lo se. Quizás el modo de dirigirme era una constante ocupación en rechazar el sufrimiento y la vida hay que vivirla en una constante lucha por amar. Esas cosas pequeñas que no vivimos, ¡ahí es donde esta el sabor de la vida!  Ese abrazo de mi marido antes de irse a trabajar en la cocina, ese beso inesperado que no me «viene» bien porque estoy ocupada en poner una lavadora, ese «hola» que no atiendo porque estoy más metida en mis cosas o quizás en un conversación, nada del otro mundo, de WhatsApp , ese gesto de complicidad, o ese no ceder a su plan sin tenerlo todo pensado o a ese improvisto que surge divertido y con el mejor de los deseos por parte del otro que chafo de antemano, no se porque. Ese pequeñísimo detalle de vivir las cosas cuando que me da el otro y a mi me gustan, pero cuando las tengo no las valoro,  ni las disfruto, y cuando no las tengo me quejo y las añoro interiormente. El matrimonio es exprimir cada día el amor del otro y facilitar que el jugo llegue, ¿por que cuantas veces le he exprimido para que me de y luego me resisto a recibir?

En los momentos más secos y difíciles hay que tirar de la voluntad y poner todos los medios para animar al sentir y esas son los pequeños detalles de la vida; un baile con esa canción que sabemos nos gusta tanto en medio del salón, unas risas en la cocina, un abrazo intempestivo, una sonrisa sin más. Pedir, pedir sin miedo eso que necesitamos sin más vueltas y con sencillez; dame un beso o siéntate a mi lado, acurrucame o buscarlo en la intimidad conyugal sin esperar siempre a que venga el. 

¡Esa es la VIDA!. Estamos inmersos en lo que nos falta y no disfrutamos de lo mucho que tenemos. Hemos vivido momentos dificilísimos, porque esto nos ha faltado, después de una ayuda profesional, la vida nos ha cambiado, ahora nos queremos más, mejor, es un amor como de novios, pero fuerte, maduro, llena y no sacia, todo lo contrario siempre quieres dar y amar más.

Gracias a los profesionales que ademas de saber, tenéis un corazón grande para alimentar en tan malos momentos, la esperanza de poder volver amar. Cuanto bien hacéis, no os canséis, hoy no hay en la sociedad ninguna viento a favor para buscar soluciones a los problemas de pareja, más bien lo contrario. Es difícil encontrar personas que te ayuden a luchar por el amor, que te ayuden a VIVIR.

Un casado debería de preguntarse cada noche, ¿hoy he sabido querer a mi cónyuge , se ha sentido querido? 

 

 

 

 

 

 

 

 

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